Capítulo III: Rompiendo la Rutina

Ciro, Zoe y Lennox  llegaron a la entrada principal de la biblioteca, subieron por unas escaleras hasta llegar a un recinto, era un sitio mucho más pequeño en comparación a la biblioteca con la diferencia de que había una abertura superior e inferior que se perdía en una extraña neblina, visible gracias a tenues luces que indicaban las entradas a los demás sectores del complejo. Unas escaleras talladas de forma torpe en la misma piedra de la montaña acompañaba el ascenso y descenso de la cavidad, en frente de los protagonistas se encontraba un ascensor, una jaula de acero de un tamaño considerable de aspecto antiguo pero seguro.
Lennox es quien entra primero al ascensor, seguido de Zoe y Ciro. Lennox acciona un mecanismo de palancas que se encuentra dentro de la Jaula y lentamente comienzan a ascender.
-¿Entonces qué?- pregunta Zoe- ¿Vamos a alertar a la alcaldía y al resto de ciudades que conforman el Consorcio Mercantil Independiente que probablemente los monstruos de las historias de su niñez van a aparecer y atacar de nuevo?
- Al parecer no te convencen mis palabras- Lennox lo dice suspirando- Hace años ya habíamos planteado la idea al alcalde, pidiendo que tomara en cuenta la posibilidad de un resurgimiento de los seres y de una nueva guerra oscura, además de solicitar más personal para realizar tareas de excavaciones en la ciudad de Firmeza y poder recabar más datos…
-¿Y qué paso después? -Ciro pregunta
- Creí que eras inteligente Ciro -Zoe responde de inmediato- ¿acaso hemos visto mas evidencia acerca de los relatos fantásticos de héroes y monstruos, de una guerra ancestral e inmemorable que por alguna razón nadie registro en los libros?
- No hacía falta tanta maldad…- Lennox disgustado mira a Zoe- El buen alcalde nos explico que su presupuesto anual estaba en déficit, que no podríamos tomarnos el lujo de investigar acerca de relatos antiguos, que nuestro deber era el de desarrollar nuevas tecnologías e impulsar a nuestra sociedad hacia un futuro más brillante, dio su discurso acerca de lo que hace grande a nuestra ciudad, acerca de las generaciones de inventores y científicos responsables de la tecnología que hoy día mueve no solamente la ciudad, sino también el mundo conocido, que nosotros debíamos enfocarnos en la excelencia de nuestras carreras y no dar espacio para actividades improductivas y poco serias.
- ¿O sea que no hay ninguna otra evidencia?-Ciro se muestra dudoso-  ¿Nadie más volvió a descender a la ciudad subterránea?
- Hasta la fecha no, y no hace falta más evidencia de que la guerra existió- Lennox pierde la paciencia- hace falta información acerca del posible retorno de la raza sombría que asolo nuestro mundo…
- No tengo ánimos de crear una discusión- Zoe pronuncia de una forma un poco más tranquila – pero… ¿no cree que esto es un poco irreal?
- Ni siquiera has visto la evidencia y ya estas cuestionándola- Lennox habla con un tono un poco alto- espera q que te muestre lo que he reunido en mis 30 años de trabajo aquí y luego quita tus propias conclusiones.
- Esta bien - Zoe se disculpa- no quise ser molesta, solamente decía mi opinión… y… gracias por dejar que los acompañe.
- No necesitas agradecer nada -Lennox esta vez suena más amable- solo necesitabas pedírmelo, no soy tan gruñón como todo el mundo cree, solo tengo un tono de voz fuerte…
El trayecto de ascenso parece interminable, las luces tenues que indican los accesos a cada nuevo piso pasan de forma rápida, produciendo un vaivén entre la luz y la oscuridad. Ciro decide a romper el breve periodo de silencio que estaba vigente:
-¿Y de que tamaño es la ciudad de Firmeza?
- Según estimaciones que habíamos hecho en ese entonces, haciendo un cálculo rápido por sus dimensiones y cantidad de recamaras presentes en ella, más o menos unas 150.000 personas.
- Entonces no es muy grande- Ciro responde.
- Comparado con lo que es nuestra actual ciudad no, pero si desciendes hasta allá abajo vas a quedar asombrado con la apariencia espectral y la soledad que se puede sentir, no tiene comparación a otra cosa que hayas vivido…
-¿Y por qué no descendemos?- Ciro pregunta entusiasmado
-Porque… aparte de los peligros que hay allí; derrumbes, aire envenenado, falta de orientación, los 120 sexagésimos que es el tiempo que nos llevo en ese entonces llegar a la ciudad, hay que pedir la autorización de los 5 señores de la ciudad, para poder abrir la compuerta principal que nos lleva a la entrada del descenso…
-¿La compuerta principal?- Zoe pregunta extrañada- ¿La misma que lleva al generador geotérmico que abastece la ciudad?
- Esa misma - Lennox responde- cerca del flujo de magma, antes de que se pusiera en funcionamiento el generador eléctrico, allí se encontraba la entrada al descenso de la ciudad…
-¿Y qué hay del lago de magma fundida que se encuentra allí?- Zoe pregunta.
- No representa ningún peligro, estuvo siempre aquí, durante la construcción de la ciudad subterránea ni siquiera tenían conocimiento de él. Fueron unas antiguas detonaciones lo que dejaron a la vista el leve flujo de magma fundido. No significa una amenaza lo suficientemente grande para este complejo o la ciudad.
El ascensor comienza a disminuir la velocidad de ascenso para luego detenerse por completo. Una cortina metálica cubre una enorme entrada. Lennox procede a abrir las puertas del ascensor y a bajar, lo siguen Zoe y Ciro. En una esquina de la cortina metálica hay una puerta, al lado de esta se encuentra un panel con una sección de números escritos por pequeños engranajes, los cuales Lennox mueve manualmente haciendo una combinación que acciona un mecanismo de cerradura para posteriormente abrir la puerta.
- La seguridad nunca está de más- Lennox dice en un tono irónico- puede que hoy este lugar haya sido olvidado por los ciudadanos, pero anteriormente habían ladrones que ingresaban para robar planos y prototipos de máquinas.
- Eso fue hace mucho tiempo…- Zoe sonríe al momento de decir.
Al ingresar al recinto se puede observar un sinnúmero de máquinas y herramientas, además de la extensión enorme del taller que al extremo opuesto cuenta con un ventanal gigantesco con vista a los edificios de la ciudad. Las paredes se encuentran cubiertas de planos y pizarrones con garabatos, cálculos,  diseños de maquinas y sistemas de engranajes.
A Zoe se le iluminan los ojos de felicidad, no puede evitar sonreír al ver el legendario taller donde los mayores descubrimientos se hicieron desde los primeros experimentos con generadores de pulso eléctrico, el descubrimiento de la corriente eléctrica sin cables, hasta las primeras máquinas de cálculo combinado. Cada plano que se podía observar en la pared era de los prototipos que se habían convertido en la base de su sociedad hoy en día.
Lennox y Ciro no demostraban la misma emoción que Zoe, ya que era común para ellos ver casi diariamente el mismo entorno en donde pasaban largos periodos de tiempo experimentando. Los dos dejaron atrás a Zoe que miraba cada pequeño detalle del sitio.
Ciro y Lennox se detuvieron al llegar a una zona en la cual aparentemente se encontraban las investigaciones de Lennox. Rápidamente Ciro quita su libro de notas del bolso y se lo entrega a Lennox, quien lo ubica sobre una mesa a la vez que quita todo tipo de escuadras, reglas y compases de un cajón que se encontraba por debajo de la mesa y se pone a trazar un diseño en un papel que se encontraba encima de la mesa. No pasan ni diez entreactos cuando Lennox ordena a Ciro:
-Lleva esto hasta la máquina de tornería y no te distraigas-Lennox entrega el plano a Ciro- quiero cada milímetro exactamente como lo indica el plano, ni más ni menos. No contamos con materiales suficientes para volver a hacer una de las piezas.
Ciro lo toma y va corriendo hasta uno de los extremos del lugar, en donde se encontraba un depósito de tubos y barras metálicas al lado de una enorme máquina, la cual enciende a la vez que coloca una pieza de metal para comenzar a moldearla. El ruido infernal de la máquina cortando y esculpiendo el hierro quita de su trance a Zoe quien intentando alejarse lo más posible llega hasta donde se encuentra Lennox.
-¿Y bien?- Lennox alza un poco la voz debido al ruido- ¿Ahora qué estás aquí, que quieres hacer?
- Tengo tantas ideas que se me nubla la mente-Zoe responde con una sonrisa.
-Ciro tenía la misma expresión en la cara hace un año- Lennox comenta con una sonrisa- ya son pocas las personas que se interesan en venir a desarrollar nuevas tecnologías en este lugar. Todos prefieren fundar sus propias compañías y competir en el mercado como tu padre.
- A él no le gusta depender de otros, recibir órdenes y esas cosas- Zoe comenta
- Lo sé, trabaje con él un tiempo en este mismo taller, se decepciono cuando recortaron los fondos de investigación y decidió dedicarse tiempo completo a la compañía Worth.
El ruido se detiene y Ciro llega rápidamente con un conjunto de piezas en las manos. Las deja en la mesa y Lennox comienza a verificar una a una para luego proceder a ensamblar cada pieza una con otra.
- ¿Eso es todo?- pregunta Zoe.
- No, Ciro ve por las bobinas- Lennox ordena- ¿Zoe quieres ir a ayudarlo?
Los dos van nuevamente recorriendo el ancho taller hasta una locación en donde se encontraba un depósito de alambres de cobre. Ciro comienza a buscar las bobinas.
-¿Tienes idea de lo que está haciendo Lennox?- Ciro pregunta
- No, ¿Por qué?
-Está dándole unos ajustes milimétricos a esa máquina y no quiere que nosotros veamos como lo hace.
-¿Cómo lo sabes?- Zoe pregunta extrañada.
- Lo sé porque desde que estoy aquí he intentado ensamblar todos los proyectos en los que trabajamos antes que él. Ninguno de los prototipos que ensamble yo funcionó hasta que el estuvo aquí para hacer  las pruebas…
-¿No crees que estas exagerando?
- Deberías haber visto las otras pruebas que realizaba yo, ningún resultado positivo hasta que llega Lennox me pide que vaya por algo y cuando vuelvo la máquina está operando sin problemas...
-¿Hoy ibas a hacer la misma cosa?
- Claro que sí, tengo que descubrir cuál es su secreto.
Los dos recogen unos rollos de cable de cobre y van nuevamente hasta el lugar en donde se encuentra Lennox y para cuando llegan se percatan de que Lennox no solo termino de ensamblar las piezas que Ciro había hecho sino que también las acoplo a otro mecanismo mucho más grande.
-Te lo dije…-Ciro susurra en voz baja a la vez que acopla las bobinas al complejo mecanismo con la ayuda de Lennox.
Una vez que todo está terminado Lennox le entrega unas gafas oscuras a Zoe y le indica que tiene que ponérselas. Ciro ubica las que trae en la cabeza en frente de sus ojos, Lennox y Zoe también se colocan sus gafas y Lennox procede a encender la maquina.
- ¿Ciro tienes los conectores?- Lennox pregunta mientras que la máquina comienza a escupir chispazos que van creciendo en intensidad.
- Están en los cajones de la mesa…-Ciro dice mientras corre a buscarlos.
Ciro trae dos cables con tenazas en los extremos y procede a conectarlos con mucho cuidado por la máquina. A la vez que Lennox coloca uno de los extremos opuestos sobre un cilindro metálico y procede a acercar el otro sobre una ranura que tenía el cilindro, produciendo que salga un arco eléctrico intenso que funde el metal y va cerrando la abertura. Una vez sellada la ranura Lennox procede a desactivar la maquina.
- ¡Eso estuvo genial!-dice Ciro a la vez que extiende su puño cerrado y Lennox hace lo mismo, haciendo una especie de saludo
-¿Y para que se supone que sirve esta cosa?—Zoe pregunta sin entender lo que acaba de ver.
- Es un fundidor de metales para soldadura- Ciro responde de manera presumida- usa el flujo eléctrico intenso para derretir los metales y así poder unir y sellar aberturas sin tener que recurrir a una herrería y sin la necesidad de una fragua.
-En realidad le quitaremos mucha ventaja aquí-interrumpe Lennox- Las tuercas y los remaches no son tan eficaces al momento de sellar una caldera o un deposito de vapor por lo que el volumen interior se ve limitado a un punto de seguridad para evitar una fuga. Sellando las ranuras de las calderas podremos aumentar la cantidad de presión y por ende la cantidad de vapor almacenado.
-Pero…- Zoe opina de nuevo-¿El flujo de electricidad no necesita ser muy elevado para llegara al punto de fusión del hierro? además que ustedes están usando la vieja conexión física que tiene el taller.
-Un generador a vapor lo suplirá- Lennox responde- los primeros diseños que habíamos hecho con Ciro tenían el problema de que el flujo de vapor no era tan constante y no daba la potencia requerida por lo que tuvimos que hacer algunos arreglos, éste va a quedar ahora en el taller como parte de nuestro legado.
Ciro y Lennox comienzan a desensamblar la máquina para luego ubicarla detrás de la mesa de trabajo, frente a un escritorio que llevaba el nombre de Lennox encima grabado por una placa.
-¿Ya terminaron con el trabajo?- Zoe pregunta impaciente.
-Sí, creo que eso era todo- Lennox responde- Mañana por la mañana construiremos un modelo estándar para llevarlo a la alcaldía junto con los planos y comenzar su producción según los talleres de la ciudad necesiten.
- ¿Ahora podemos ver las evidencias?- Zoe pregunta.
- Está bien, ¿Qué tiempo transcurre  actualmente?-pregunta Lennox. Zoe quita un reloj dorado de su bolsillo, cuidadosamente lo abre:
- Son las 23:30, ¿hay algún problema con el tiempo?
-Ninguno, solo quería saber cuánto tiempo falta para el sexagésimo del almuerzo- Lennox responde sonriendo- Síganme…
Lennox los lleva hasta unos estantes, los cuales desplaza sin ningún problema a un costado, dejando ver una puerta de acero macizo. Lennox utiliza una llave y vuelve a manipular un mecanismo de combinaciones que produce un repiqueteo de sonido metálico.
Al pasar un instante la puerta comienza a replegarse, dejando ver los avanzados mecanismos internos que poseía. Lennox lentamente va entrando a la cámara interna. Zoe y Ciro se ven sorprendidos por el tamaño de la bóveda. En su interior se guardaban todo tipo de documentos, libros, planos y artefactos raros, Lennox camina sin inmutarse hasta un escaparate que contiene una caja de madera, la cual toma con mucho cuidado y procede a volver hacia la entrada.
Zoe y Ciro se quedan distraídos observando cada objeto dentro de la bóveda, al percatarse de esto Lennox dice:
- Ni se le ocurra tocar nada de lo que hay aquí, porque entonces si estarían en grandes problemas ¿Qué esperan? ¡Vamos!
Los dos acompañan nuevamente a Lennox hasta su escritorio, donde Lennox apoya la caja y comienza a abrirla. De ella extrae un viejo libro de páginas carcomidas y arrugadas, el cual abre con cuidado y lo deja encima del escritorio, seguidamente extrae una vieja empuñadura de una espada rota, los restos de la hoja tenían un brillo extraño que podía percibirse a simple vista. Los grabados de la empuñadura eran extraños, había palabras escritas un idioma ilegible y desconocido.
Lennox iba quitando documentos y libros de la caja, mientras Ciro y Zoe miraban incrédulos. Luego de un momento viendo la empuñadura de espada, en especial la zona de la hoja que emitía un brillo extraño, de leer y hojear algunos libros y documentos, Lennox decide interrumpir:
-¿Aun siguen sin creer?
- Déjanos procesar la información un momento- dice Zoe de manera tranquila.
- Aquí está la última y más importante evidencia- Lennox llama la atención de Zoe y Ciro, quienes voltean a verlo con toda su atención- hubieron bastantes evidencias como les dije, la mayoría quedo allá abajo ya que no podíamos cargar con tantas cosas de camino a la superficie, había cosas verdaderamente sorprendentes que dejamos allá abajo, pero al menos pudimos traer una de ellas- Lennox sujeta algo con las dos manos y lo va extrayendo lentamente de la caja. Paulatinamente se puede ver como emerge un recipiente de cristal lleno de un líquido verdoso, y en medio del líquido una cabeza cercenada irreconocible. El deterioro a pesar del liquido era avanzado, no se podían distinguir rasgos humanos ni animales, tenía una enorme cavidad alargada en donde se supone que estarían los ojos, una especie de tentáculos articulados se desprendían de la mandíbula y un pelaje color negro cubría la piel color gris.
-¿Qué demonios es eso?- pregunto Ciro.
- Creemos que es uno de los soldados de los seres sombríos- Lennox contesta- había un laboratorio lleno de estos seres conservados parcialmente en el liquido. No tenemos idea de qué eran con exactitud, no sabemos nada acerca de su raza. Ninguno de los registros actuales de biología tienen algo que se parezca en lo más mínimo. Habían seres más grandes ahí abajo, varios ejemplares que se trataron de conservar, lastimosamente quedaron olvidados y el tiempo se encargo de hacer su trabajo. En alguno de los libros deben de estar los dibujos que hicieron tratando de representar de la forma más fiel posible.
Zoe y Ciro comienzan a hojear más cuidadosamente los libros de notas, encuentran varios bocetos de criaturas enormes de anatomía imposible. La gran variedad de formas y tamaños que se podían observar daba lugar a más dudas y preguntas sin respuesta. El tiempo fue pasando mientras los tres leían, Ciro y Zoe se enfocaron en los reportes de la expedición a la ciudad abandonada, a la vez que Lennox leía el libro en el cual Ciro había encontrado las páginas.
Fueron pasando los sexagésimos hasta que finalmente era el mediodía. Lennox  fue el primero en interrumpir el silencio que se había establecido:
-¿Ahora ven el porqué me preocupa sobre una posible nueva guerra?
- Es algo muy preocupante según las descripciones halladas en las notas y diarios- Zoe opina- deberíamos de advertir al Alcalde nuevamente de esta situación, creo que somos los únicos con el conocimiento y es nuestro deber.
-Deberíamos de pedir permiso para hacer una nueva expedición- Ciro interrumpe- tal vez podamos hallar algo que ustedes hayan pasado de largo el único día que estuvieron en la ciudad.
-Mañana iremos a presentar el nuevo prototipo del Soldador por flujos eléctricos, seria la oportunidad ideal.
- ¿Estás seguro Lennox?- Zoe habla con un tono de duda- no tenemos el personal suficiente para descender hasta allí de forma segura.
- Conozco algunos amigos- Lennox sonríe con seguridad- ellos están igual de interesados de conocer la verdad acerca de todo esto.

- Ya es hora de ir a comer-Ciro habla con disgusto- nos va a tomar mucho tiempo salir del Centro, hablemos los detalles en el camino…

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