Ciro continúo deambulando por la biblioteca
hasta llegar a una zona central en donde se podían observar un área de mesas
acompañadas con sillas hechas con metal y piedra pulida.
Extiende una de las sillas mientras sacude la
gruesa capa de polvo que se encuentra sobre ella y sobre la sección de la mesa
que va a utilizar. Enciende una lámpara que se encuentra adosada a la mesa y se
dispone a quitar un par de libros de apunte de su bolso, acompañado de un lápiz
comienza a escribir algunos cálculos matemáticos sobre un proyecto que tenía
dibujado en una de las paginas…
Mientras Ciro estaba en la biblioteca, Lennox,
un hombre de aspecto joven pero de pelo negro y canoso, vestido con un traje
negro y desgastado hace su entrada en la recepción del complejo milenario.
Zoe quien estaba completamente distraída
manipulando los diversos artilugios que se encontraban en la recepción logra
percatarse a tiempo de la presencia del encargado, por lo que rápidamente deja
lo que estaba haciendo y va hacia el escritorio de su puesto.
Lennox con una expresión de fastidio y con un
andar pesado saluda con un gesto amable:
- Buenos Días Zoe- su voz grave denota
agotamiento.
-Buenos Días Ingeniero Lennox, ¿a qué se debe
su temprana visita?- Zoe sonríe de una forma sospechosa a la vez que pregunta.
-Esos jóvenes del instituto son una desgracia
para esta ciudad, ¿puedes creer que el 80 por ciento de ellos entrego su examen
en blanco?- Lennox tiene una expresión de decepción en su rostro- ¡Yo no sé qué
demonios va a ocurrir con esta ciudad en las próximas generaciones!, uno dedica
su vida a transmitir los conocimientos que hacen grande a nuestra raza,
aquellos conocimientos que mantienen la sociedad funcionando, que mantienen un
orden y dan las comodidades que tenemos ahora. Ninguno de esos muchachos tiene
la intención de dedicarse a la profesión que le da su nombre a esta ciudad.
- Solo fue un mal día para ellos seguramente,
tenga en cuenta que anoche fue el baile anual de la alcaldía. Seguramente
muchos de ellos no pudieron prepararse o descansar de una forma adecuada.
- Existen prioridades en esta vida, si uno no
sabe qué es lo importante no va a tener un futuro asegurado, por otra parte, el
examen fue de lo que desarrollamos en clase, al menos debían haber hecho el
intento de resolver los problemas y no simplemente llenar las hojas con sus
nombres y entregarlos en blanco- Lennox suspira y recupera una postura firme-
ya no importa, si alguien me necesita voy a estar en el taller de macro
ingeniería.
-Hasta luego señor Lennox…
Lennox va en dirección a las escaleras y de
repente se detiene.
- Si ves que llega Ciro en los siguientes entreactos dile que estoy en la
biblioteca…
- Entendido- Zoe hace una expresión de sorpresa
a la vez que sale apresuradamente de su puesto y toma un camino alternativo al
de Lennox.
Ciro se encontraba finalizando los cálculos que
requerían los planos de la máquina que aparecía en sus diseños, visiblemente
agotado recuerda los papeles que había encontrado anteriormente.
Los extrae de su bolso y comienza a revisarlos
uno a uno, cuando de repente escucha unos pasos y ve las luces de uno de los
pasillos encenderse, entonces rápidamente toma sus cosas de la mesa y sale
corriendo hacia uno de los rincones más sombríos de la biblioteca. Tiene
cuidado de no hacer el más mínimo ruido, incluso controla su respiración.
Ciro voltea para ver las luces encendidas que
dejaron de avanzar, Lennox se detuvo en la zona central. Cuando se dispone a
ver nuevamente en la dirección que va corriendo encuentra que Zoe está en
frente suyo, ambos chocan y caen al suelo ocasionando que las pertenencias de
Ciro salgan volando en diferentes direcciones, produciendo al caer una sinfonía
de ruidos que retumban en toda la biblioteca.
-¡Maldita sea Ciro!- Zoe susurra entre dientes
mientras se levanta del piso.
-¿Zoe?- Ciro se incorpora rápidamente y
comienza a juntar todas sus cosas del piso-¿Conoces los pasadizos secretos?
- Llevo mucho más tiempo aquí de lo que crees-
Zoe se sacude su ropa y comienza a ayudar a Ciro con sus cosas.
- ¿Ves si Lennox se mueve?- Ciro gira la
mirada hacia la dirección donde se encontraba las luces encendidas constatando
que siguen ahí.
-¡Qué!, ¿Lennox ya llego?, ese tipo conoce
algún secreto de este lugar que nosotros no- Zoe va juntando los planos y
libros esparcidos, los va introduciendo
juntamente con Ciro dentro de su bolso, entre los papeles Zoe puede notar las
paginas encontradas por Ciro, las que les parecen extrañas ya que no son de la
misma textura y color que los demás papeles por lo que procede a revisarlas.
- Sera mejor que nos apresuremos antes de que
Lennox note nuestra presencia, debemos irnos, cuanto antes mejor…- Ciro voltea
y ve que Zoe está leyendo los papeles- Eso es mío, entrégamelo rápido.
Zoe no hace caso a la petición de Ciro y
continúa leyendo las páginas, haciendo un esfuerzo por la penumbra en la que se
encontraban. Ciro intenta quitárselas pero Zoe se encuentra alerta y recoge
rápidamente su mano extendida junto con los papeles.
- Esto no es tuyo Ciro…
- No creo que sea tuyo tampoco- una voz grave
interrumpe la conversación de los dos, Lennox avanza desde un espacio que había
entre las filas de los estantes- Ahora quiero saber, ¿Qué se supone que están
haciendo ambos aquí?
Ciro y Zoe se miran, permanecen en silencio
durante unos instantes.
Ciro se decide a hablar:
- Le mostré a Zoe como funciona el prototipo
de transporte modular instantáneo- Ciro termina la frase con una expresión de
orgullo y soberbia.
-¿Un prototipo de transporte modular
instantáneo?- Lennox mira de forma incrédula ante las palabras de Ciro.
- Sí, consiste en una máquina capaz de doblar el espacio entre dos puntos
geográficos a través de un generador de pulso continuo de 2570 Gigapondios.
-¿Y se puede saber dónde está ese susodicho
generador?- Lennox tiene una mirada seria en el rostro y su tono de voz denota
su estado de cansancio. Ciro simplemente mira a los lados sin saber qué decir-
Ciro no soy uno de tus amigos para que me intentes engañar con tan fantástica explicación que raya lo ridículo, ¿En cuanto
a ti Zoe?...
-¿Señor?- responde Zoe con un tono de duda.
-Quiero saber la verdad…
Zoe queda en silencio.
-Ahora- Lennox da un énfasis a esa palabra, su
tono deja a entender que no está de humor para bromas.
-Ehm…
–Zoe piensa por un momento por donde va a comenzar- Ciro llego
aproximadamente hace dos sexagésimos aquí, tuvimos una pequeña conversación en
donde me convenció de dejarlo pasar a la biblioteca…
-¿Y que se supone que hacen en este preciso instante?-
Lennox pareciera tratar de matar con su mirada a los dos, mientras que Zoe y
Ciro solo quedan en silencio, el tiempo va pasando y un silencio más que
incomodo es lo único que hay entre los tres.
De repente Ciro responde hablando de una forma
rápida y casi inentendible:
- Llegue aquí a las 16:38, encontré a Zoe
manipulando las reliquias que se encuentran exhibidas en la recepción,
discutimos por un breve periodo de tiempo y me dejo entrar a la biblioteca si
prometía no decirle nada a usted- Zoe al escuchar las palabras de Ciro cambia
completamente su expresión -ah… y ya termine los cálculos necesarios para la
máquina de fusión metálica por flujos eléctricos -termina Ciro a la vez que
quita su libro de notas para mostrarle a Lennox.
-¡Ah sí!- Zoe interrumpe- por lo menos yo no
me escape del instituto para eludir el examen de Lennox.
Lennox
sin apartar la mirada del cuaderno de notas contesta:
- Ciro tenía el día libre hoy; su nivel de
aprendizaje es muy superior al de los demás muchachos y sí, el examen que hoy se
hizo él ya lo había terminado hace 6 meses.
Ciro sonríe mostrando una expresión de
superioridad a Zoe, quien no duda en expresar su enojo golpeando de forma
rápida y discreta el hombro de Ciro. Mientras Ciro se lamentaba en silencio y
Lennox continuaba leyendo los cálculos, Zoe recuerda los papeles que tiene:
- Señor…- Zoe llama la atención de Lennox
quien desvía levemente su mirada hacia ella -encontré estos papeles entre las
cosas de Ciro, son de la biblioteca- Zoe extiende su mano con los papeles,
Lennox los toma pero sigue concentrado en los cálculos realizados por Ciro.
- Deberían dejar de pelear entre ustedes –Lennox
devuelve el cuaderno de notas a Ciro- Parecen niños buscando que toda la culpa
caiga en el otro, los dos son culpables por igual y por lo tanto recibirán el
mismo castigo…
-¿Pero yo porqué?- Ciro replica.
-Por
intentar terminar la maquina sin mi permiso –Lennox sonríe levemente -deberían
de comenzar a actuar como personas de su edad: de una manera madura, admitir
sus errores, enfrentar el miedo y aceptar las consecuencias, uno en la vida no
va a lograr huir por siempre de las situaciones y problemas. Tarde o temprano
te alcanzan y déjenme decirles algo, es mejor enfrentar un problema cuando
tienes tiempo suficiente y aun no ha empeorado. Cada cosa tiene una
retribución, sea buena o sea mala y siempre la retribución va a ser de acuerdo
a la magnitud de esas acciones, por lo que ustedes han hecho hoy las
consecuencias serán tan diminutas que habrán consecuencias visibles ni perceptibles…
-¿O sea que no habrán repercusiones por
manipular las maquinas que están en exhibición?- Zoe pregunta de forma
incrédula.
- No, nadie va a despedir, descontar,
reprochar, prohibir la entrada a este lugar, o sea cual sea la acción
penalizadora que se les ocurra, nadie va a sufrir nada. Ustedes son los únicos
que se interesan en esta época por lo que hizo grande a nuestra ciudad y no voy
a agrandar unas pequeñas faltas solo porque estoy de mal humor.
Ciro y Zoe respiran tranquilos después de
escuchar las palabras de Lennox. Lennox presta atención a las hojas que le
había pasado Zoe, comienza a desdoblarlas y al leer la primera línea:
- Ciro… ¿Dónde quitaste estos papeles?- Lennox
pregunta a la vez que sigue leyendo.
- Los encontré en medio de un libro viejo que
se me cayó de la biblioteca…
- Esta no es ninguna broma de parte de
ustedes, ¿o sí?- Lennox pregunta de nuevo con un tono serio.
- No, si no los quieres devuélvemelos –Ciro
contesta.
- Zoe, ¿tienes algo que ver con estos papeles?
–Lennox vuelve a preguntar.
- No, los encontré entre las cosas de Ciro, no
los había visto hasta ahora…
Lennox se queda en silencio por un momento
mirando a la nada.
-¿Alguno de ustedes tiene la menor idea de
quien fue Elek?
- Ese nombre me parece conocido, recuerdo haberlo
escuchado en alguna otra parte…- Zoe queda pensativa.
- ¿Es el nombre del héroe que lucho en la
guerra oscura?-Ciro duda acerca de sus conocimientos, mientras que a Zoe le
vienen los recuerdos:
- Es solo una leyenda que se contaba en otros
tiempos, nadie sabe si realmente existió en verdad, es más probable que alguien
con mucho tiempo libre haya escrito eso en otra época y lo hubiera dejado
olvidado en medio de uno de los libros en este lugar.
- No, no es así, yo mismo he encontrado
pruebas en este mismo lugar que confirman la existencia de este hombre hace más
de diez mil años- Lennox cambia el tono de su voz por uno más animado- Esto
significa que son ciertas muchas cosas…
¡Ciro!
- ¡Señor Lennox!- Ciro responde con la misma
intensidad.
- Muéstrame el libro en el cual hallaste estas
páginas y luego vamos al Taller de macro ingeniería, te explico el resto en el
camino –Ciro comienza a avanzar nuevamente entre los estantes de la biblioteca
y Lennox va cerca de él. Zoe queda atrás en silencio con la mirada al piso,
caminando lentamente hacia el lugar de donde vino.
Ciro se detiene y susurra a Lennox con una voz
apenas audible:
- Señor… -Ciro señala hacia donde se encuentra
Zoe, la expresión de Lennox da a entender que comprende el mensaje.
-Zoe –Lennox llama con una voz potente- si
quieres venir con nosotros no hay ningún problema, por esta vez puedes dejar la
recepción, no creo que nadie venga este día…
La mirada de Zoe se llena de felicidad a la
vez que se apresura a llegar junto a los dos.
- Gracias…-Zoe sonríe de la felicidad.
- No es común que a las mujeres les guste este
tipo de actividades –Lennox comenta- pero yo no tengo ningún problema con que
una mujer entre a un taller de ingeniería a aprender algo que le apasiona.
¿Zoe, tu papá es relojero creo recordar?
- Sí, es uno de los mejores de la ciudad
- ¿Cuál es su nombre?-Lennox pregunta tratando
de iniciar una conversación.
- Su nombre es Edricsen Ainsworth- Zoe contesta con un tono
indiferente.
-¡Qué! -Ciro irrumpe en la
conversación-¡Edric Ainsworth el
relojero más rico de toda la ciudad!, no me times con algo así, no puedo creer
que la hija de uno de los hombres más importantes de la ciudad esté trabajando
de recepcionista en un lugar olvidado como este. No es posible, de ninguna
manera, deberías de estar en un centro de belleza en este preciso instante
hablando con las demás mujeres de la alta sociedad acerca de las vidas de las
otras personas, deberías vivir con los lujos, sin la necesidad de trabajar un
solo día de tu vida.
- No porque seas rico la vida siempre te
sonríe –Zoe explica de forma seria- Mi padre no aprobaba mis gustos, ni me
apoyo desde el momento que se enteró que a su hija le gustaba la mecánica, como
somos de una familia emblemática en esta ciudad él no podía permitir que vieran
a su hija trabajando en un taller de relojes por más de que la empresa Worth
sea una de las marcas más caras que se puedan encontrar a lo ancho de esta
tierra. Mis opciones eran conformarme con la vida que tenía, disfrutar de cada
segundo de las ventajas de tener una vida ociosa y acomodada o renunciar a todo
eso y seguir lo que realmente me apasiona.
Todos quedan en silencio mientras caminan,
Lennox tiene la mirada perdida, al parecer esta recordando algo:
- ¿Entonces eras tú la niña que siempre venia
acompañando al señor Ainsworth, hace más de diez años cuando él aun visitaba
este lugar con frecuencia?- Lennox pregunta
- Era yo… recuerdo que acostumbraba escaparme
del laboratorio en donde trabajabas con mi padre para recorrer este lugar…
siempre me gusto estar aquí.
- Recuerdo que en una ocasión te perdiste por
más de 47 sexagésimos- Lennox comenta- tu papá solo se percato porque era la
hora de comer y no aparecías- Lennox sonríe.
- Recuerdo esa vez, intente explorar uno de
los lugares clausurados y me perdí en la oscuridad de los pasajes antiguos- Zoe
comenta de forma indiferente- ¿Qué hay de ti, Ciro?
- Mi historia no es nada especial –Ciro
comienza a narrar- solo soy un niño huérfano quien fue criado por su abuelo el
gran mecánico artesano Gadiel Aritza,
toda mi infancia la pase en su taller, tratando de ayudar y aprender de él.
Hace tres años que falleció… como no tenía la edad suficiente para hacerme
cargo del negocio a uno de sus aprendices le fue delegado el deber, me
prohibieron la entrada al lugar hasta que termine todos mis estudios y
demuestre que soy una persona lo suficientemente responsable como para hacerme
cargo del lugar. Ahora sólo recibo una pensión de parte del taller mientras que
los otros se quedan con todo el dinero.
- La vida nuca es justa con las buenas
personas –Lennox interrumpe- Yo llegue a conocer a Gadiel cuando aun podía
movilizarse por estos lugares, era muy joven aun en esos tiempos, estaba en el
instituto. En ese entonces la gente todavía le daba la importancia que merece
este lugar, el nombre de Centro de Ingeniería Humana era recordado y las
grandes mentes de la ciudad acudían a este lugar para realizar avances en la
sociedad, ahora solo les importa el dinero y la forma de cómo obtenerlo de una
manera más rápida. Este lugar cayó en el olvido de la gente.
Lennox, Ciro y Zoe llegan al otro extremo de
la biblioteca, Ciro extrae el libro que Lennox le pidió de una de las repisas
más altas del último estante. En su portada vieja y carcomida se puede leer el
Título de “Memorias del Olvido: Orígenes Perdidos en el Tiempo”. Lennox lo abre
y comienza a hojear las primeras páginas detenidamente, dando un vistazo rápido
a cada una de las páginas.
- Es un libro que trata de recapitular la
historia de esta ciudad, sus orígenes y como sobrevivió a la guerra oscura –Lennox
responde ante las miradas curiosas de Ciro y Zoe- Es algo extraordinario que
después de todo este tiempo no haya descubierto un libro como este. Déjenme
decirles algo, todo lo que les contaron, aquellas leyendas de tiempos de
oscuridad permanente y guerras contra seres malignos es verdad, o al menos la
mayor parte. Solo hay una cosa que me preocupa –Lennox da un cierto énfasis
cuando habla- hubo una época en la cual yo y otros ingenieros decidimos
investigar acerca de los orígenes de este lugar ya que al parecer a las
generaciones pasadas no les importo mucho dejar registros detallados de
historia. Entonces se nos ocurrió descender a lo profundo de la montaña, a los
lugares clausurados, en especial a la ciudad fantasma de Firmeza, aquella que
fue usada en los tiempos de la guerra oscura para ver si podíamos obtener
alguna información de los restos que se encuentran ahí. La ciudad quedo
prácticamente intacta, no sabemos porqué pero la gente decidió dejar todas sus
pertenencias allí cuando la guerra termino. Conseguimos rescatar algunos libros
de una zona aún más profunda, según pudimos ver eran los centros militares de
aquella época. Los libros estaban casi desechos por la humedad que se fue
filtrando en ese lugar. Entre las páginas pudimos leer registros que hablan de
un ciclo que se repite en los confines de la tierra, una especie de portal que
se abre y deja pasar, como explica en el libro, a los ejércitos oscuros que
habitan en otro lugar más allá de nuestro mundo.
Ciro y Zoe se muestran dudosos ante las
palabras de Lennox, este a su vez responde:
-¿Qué? ¿No me creen? no estoy bromeando, las
pruebas están en el Taller entre mis cosas y ahora vamos a ir allá y se las voy
a mostrar par de incrédulos.
-¿Y qué tienen que ver las hojas que encontró
Ciro con todo esto?- Zoe pregunta.
- Es el diario de Elek –Lennox responde con un
tono de fastidio- son las primeras páginas de cuando empieza su expedición a
los confines de nuestra tierra para investigar acerca de las piedras de luz, con
las que posteriormente se forjarían las armas con las que se ganarían la guerra
¿Acaso no recordabas la historia que en algún momento nos contaron a todos?
-¿Entonces esto significa que?...-Ciro
pregunta
- No tenemos tiempo para sentarnos a contar
cada detalle y filosofar acerca de las leyendas e imaginar o debatir que
pasaría si cada una de ellas sea cierta. Se supone que estamos ocupados
trabajando. Les daré respuestas a las preguntas que me hagan de camino al
taller…
Lennox comienza a caminar y los demás lo
siguen, van hacia la entrada principal de la biblioteca, las luces se van
encendiendo y apagando siguiendo sus pasos…
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