Capítulo II: Respuestas Inconclusas

Ciro continúo deambulando por la biblioteca hasta llegar a una zona central en donde se podían observar un área de mesas acompañadas con sillas hechas con metal y piedra pulida.
Extiende una de las sillas mientras sacude la gruesa capa de polvo que se encuentra sobre ella y sobre la sección de la mesa que va a utilizar. Enciende una lámpara que se encuentra adosada a la mesa y se dispone a quitar un par de libros de apunte de su bolso, acompañado de un lápiz comienza a escribir algunos cálculos matemáticos sobre un proyecto que tenía dibujado en una de las paginas…
Mientras Ciro estaba en la biblioteca, Lennox, un hombre de aspecto joven pero de pelo negro y canoso, vestido con un traje negro y desgastado hace su entrada en la recepción del complejo milenario.
Zoe quien estaba completamente distraída manipulando los diversos artilugios que se encontraban en la recepción logra percatarse a tiempo de la presencia del encargado, por lo que rápidamente deja lo que estaba haciendo y va hacia el escritorio de su puesto.
Lennox con una expresión de fastidio y con un andar pesado saluda con un gesto amable:
- Buenos Días Zoe- su voz grave denota agotamiento.
-Buenos Días Ingeniero Lennox, ¿a qué se debe su temprana visita?- Zoe sonríe de una forma sospechosa a la vez que pregunta.
-Esos jóvenes del instituto son una desgracia para esta ciudad, ¿puedes creer que el 80 por ciento de ellos entrego su examen en blanco?- Lennox tiene una expresión de decepción en su rostro- ¡Yo no sé qué demonios va a ocurrir con esta ciudad en las próximas generaciones!, uno dedica su vida a transmitir los conocimientos que hacen grande a nuestra raza, aquellos conocimientos que mantienen la sociedad funcionando, que mantienen un orden y dan las comodidades que tenemos ahora. Ninguno de esos muchachos tiene la intención de dedicarse a la profesión que le da su nombre a esta ciudad.
- Solo fue un mal día para ellos seguramente, tenga en cuenta que anoche fue el baile anual de la alcaldía. Seguramente muchos de ellos no pudieron prepararse o descansar de una forma adecuada.
- Existen prioridades en esta vida, si uno no sabe qué es lo importante no va a tener un futuro asegurado, por otra parte, el examen fue de lo que desarrollamos en clase, al menos debían haber hecho el intento de resolver los problemas y no simplemente llenar las hojas con sus nombres y entregarlos en blanco- Lennox suspira y recupera una postura firme- ya no importa, si alguien me necesita voy a estar en el taller de macro ingeniería.
-Hasta luego señor Lennox…
Lennox va en dirección a las escaleras y de repente se detiene.
- Si ves que llega Ciro en los  siguientes entreactos dile que estoy en la biblioteca…
- Entendido- Zoe hace una expresión de sorpresa a la vez que sale apresuradamente de su puesto y toma un camino alternativo al de Lennox.
Ciro se encontraba finalizando los cálculos que requerían los planos de la máquina que aparecía en sus diseños, visiblemente agotado recuerda los papeles que había encontrado anteriormente.
Los extrae de su bolso y comienza a revisarlos uno a uno, cuando de repente escucha unos pasos y ve las luces de uno de los pasillos encenderse, entonces rápidamente toma sus cosas de la mesa y sale corriendo hacia uno de los rincones más sombríos de la biblioteca. Tiene cuidado de no hacer el más mínimo ruido, incluso controla su respiración.
Ciro voltea para ver las luces encendidas que dejaron de avanzar, Lennox se detuvo en la zona central. Cuando se dispone a ver nuevamente en la dirección que va corriendo encuentra que Zoe está en frente suyo, ambos chocan y caen al suelo ocasionando que las pertenencias de Ciro salgan volando en diferentes direcciones, produciendo al caer una sinfonía de ruidos que retumban en toda la biblioteca.
-¡Maldita sea Ciro!- Zoe susurra entre dientes mientras se levanta del piso.
-¿Zoe?- Ciro se incorpora rápidamente y comienza a juntar todas sus cosas del piso-¿Conoces los pasadizos secretos?
- Llevo mucho más tiempo aquí de lo que crees- Zoe se sacude su ropa y comienza a ayudar a Ciro con sus cosas.
- ¿Ves si Lennox se mueve?- Ciro gira la mirada hacia la dirección donde se encontraba las luces encendidas constatando que siguen ahí.
-¡Qué!, ¿Lennox ya llego?, ese tipo conoce algún secreto de este lugar que nosotros no- Zoe va juntando los planos y libros esparcidos,  los va introduciendo juntamente con Ciro dentro de su bolso, entre los papeles Zoe puede notar las paginas encontradas por Ciro, las que les parecen extrañas ya que no son de la misma textura y color que los demás papeles por lo que procede a revisarlas.
- Sera mejor que nos apresuremos antes de que Lennox note nuestra presencia, debemos irnos, cuanto antes mejor…- Ciro voltea y ve que Zoe está leyendo los papeles- Eso es mío, entrégamelo rápido.
Zoe no hace caso a la petición de Ciro y continúa leyendo las páginas, haciendo un esfuerzo por la penumbra en la que se encontraban. Ciro intenta quitárselas pero Zoe se encuentra alerta y recoge rápidamente su mano extendida junto con los papeles.
- Esto no es tuyo Ciro…
- No creo que sea tuyo tampoco- una voz grave interrumpe la conversación de los dos, Lennox avanza desde un espacio que había entre las filas de los estantes- Ahora quiero saber, ¿Qué se supone que están haciendo ambos aquí?
Ciro y Zoe se miran, permanecen en silencio durante unos instantes.
Ciro se decide a hablar:
- Le mostré a Zoe como funciona el prototipo de transporte modular instantáneo- Ciro termina la frase con una expresión de orgullo y soberbia.
-¿Un prototipo de transporte modular instantáneo?- Lennox mira de forma incrédula ante las palabras de Ciro.
- Sí, consiste en una máquina capaz de  doblar el espacio entre dos puntos geográficos a través de un generador de pulso continuo de 2570 Gigapondios.
-¿Y se puede saber dónde está ese susodicho generador?- Lennox tiene una mirada seria en el rostro y su tono de voz denota su estado de cansancio. Ciro simplemente mira a los lados sin saber qué decir- Ciro no soy uno de tus amigos para que me intentes engañar con tan fantástica  explicación que raya lo ridículo, ¿En cuanto a ti Zoe?...
-¿Señor?- responde Zoe con un tono de duda.
-Quiero saber la verdad…
Zoe queda en silencio.
-Ahora- Lennox da un énfasis a esa palabra, su tono deja a entender que no está de humor para bromas.
-Ehm…  –Zoe piensa por un momento por donde va a comenzar- Ciro llego aproximadamente hace dos sexagésimos aquí, tuvimos una pequeña conversación en donde me convenció de dejarlo pasar a la biblioteca…
-¿Y que se supone que hacen en este preciso instante?- Lennox pareciera tratar de matar con su mirada a los dos, mientras que Zoe y Ciro solo quedan en silencio, el tiempo va pasando y un silencio más que incomodo es lo único que hay entre los tres.
De repente Ciro responde hablando de una forma rápida y casi inentendible:
- Llegue aquí a las 16:38, encontré a Zoe manipulando las reliquias que se encuentran exhibidas en la recepción, discutimos por un breve periodo de tiempo y me dejo entrar a la biblioteca si prometía no decirle nada a usted- Zoe al escuchar las palabras de Ciro cambia completamente su expresión -ah… y ya termine los cálculos necesarios para la máquina de fusión metálica por flujos eléctricos -termina Ciro a la vez que quita su libro de notas para mostrarle a Lennox.
-¡Ah sí!- Zoe interrumpe- por lo menos yo no me escape del instituto para eludir el examen de Lennox.
 Lennox sin apartar la mirada del cuaderno de notas contesta:
- Ciro tenía el día libre hoy; su nivel de aprendizaje es muy superior al de los demás muchachos y sí, el examen que hoy se hizo él ya lo había terminado hace 6 meses.
Ciro sonríe mostrando una expresión de superioridad a Zoe, quien no duda en expresar su enojo golpeando de forma rápida y discreta el hombro de Ciro. Mientras Ciro se lamentaba en silencio y Lennox continuaba leyendo los cálculos, Zoe recuerda los papeles que tiene:
- Señor…- Zoe llama la atención de Lennox quien desvía levemente su mirada hacia ella -encontré estos papeles entre las cosas de Ciro, son de la biblioteca- Zoe extiende su mano con los papeles, Lennox los toma pero sigue concentrado en los cálculos realizados por Ciro.
- Deberían dejar de pelear entre ustedes –Lennox devuelve el cuaderno de notas a Ciro- Parecen niños buscando que toda la culpa caiga en el otro, los dos son culpables por igual y por lo tanto recibirán el mismo castigo…
-¿Pero yo porqué?- Ciro replica.
-Por  intentar terminar la maquina sin mi permiso –Lennox sonríe levemente -deberían de comenzar a actuar como personas de su edad: de una manera madura, admitir sus errores, enfrentar el miedo y aceptar las consecuencias, uno en la vida no va a lograr huir por siempre de las situaciones y problemas. Tarde o temprano te alcanzan y déjenme decirles algo, es mejor enfrentar un problema cuando tienes tiempo suficiente y aun no ha empeorado. Cada cosa tiene una retribución, sea buena o sea mala y siempre la retribución va a ser de acuerdo a la magnitud de esas acciones, por lo que ustedes han hecho hoy las consecuencias serán tan diminutas que habrán consecuencias visibles ni perceptibles…
-¿O sea que no habrán repercusiones por manipular las maquinas que están en exhibición?- Zoe pregunta de forma incrédula.
- No, nadie va a despedir, descontar, reprochar, prohibir la entrada a este lugar, o sea cual sea la acción penalizadora que se les ocurra, nadie va a sufrir nada. Ustedes son los únicos que se interesan en esta época por lo que hizo grande a nuestra ciudad y no voy a agrandar unas pequeñas faltas solo porque estoy de mal humor.
Ciro y Zoe respiran tranquilos después de escuchar las palabras de Lennox. Lennox presta atención a las hojas que le había pasado Zoe, comienza a desdoblarlas y al leer la primera línea:
- Ciro… ¿Dónde quitaste estos papeles?- Lennox pregunta a la vez que sigue leyendo.
- Los encontré en medio de un libro viejo que se me cayó de la biblioteca…
- Esta no es ninguna broma de parte de ustedes, ¿o sí?- Lennox pregunta de nuevo con un tono serio.
- No, si no los quieres devuélvemelos –Ciro contesta.
- Zoe, ¿tienes algo que ver con estos papeles? –Lennox vuelve a preguntar.
- No, los encontré entre las cosas de Ciro, no los había visto hasta ahora…
Lennox se queda en silencio por un momento mirando a la nada.
-¿Alguno de ustedes tiene la menor idea de quien fue Elek?
- Ese nombre me parece conocido, recuerdo haberlo escuchado en alguna otra parte…- Zoe queda pensativa.
- ¿Es el nombre del héroe que lucho en la guerra oscura?-Ciro duda acerca de sus conocimientos, mientras que a Zoe le vienen los recuerdos:
- Es solo una leyenda que se contaba en otros tiempos, nadie sabe si realmente existió en verdad, es más probable que alguien con mucho tiempo libre haya escrito eso en otra época y lo hubiera dejado olvidado en medio de uno de los libros en este lugar.
- No, no es así, yo mismo he encontrado pruebas en este mismo lugar que confirman la existencia de este hombre hace más de diez mil años- Lennox cambia el tono de su voz por uno más animado- Esto significa que son ciertas muchas cosas…  ¡Ciro!
- ¡Señor Lennox!- Ciro responde con la misma intensidad.
- Muéstrame el libro en el cual hallaste estas páginas y luego vamos al Taller de macro ingeniería, te explico el resto en el camino –Ciro comienza a avanzar nuevamente entre los estantes de la biblioteca y Lennox va cerca de él. Zoe queda atrás en silencio con la mirada al piso, caminando lentamente hacia el lugar de donde vino.
Ciro se detiene y susurra a Lennox con una voz apenas audible:
- Señor… -Ciro señala hacia donde se encuentra Zoe, la expresión de Lennox da a entender que comprende el mensaje.
-Zoe –Lennox llama con una voz potente- si quieres venir con nosotros no hay ningún problema, por esta vez puedes dejar la recepción, no creo que nadie venga este día…
La mirada de Zoe se llena de felicidad a la vez que se apresura a llegar junto a los dos.
- Gracias…-Zoe sonríe de la felicidad.
- No es común que a las mujeres les guste este tipo de actividades –Lennox comenta- pero yo no tengo ningún problema con que una mujer entre a un taller de ingeniería a aprender algo que le apasiona. ¿Zoe, tu papá es relojero creo recordar?
- Sí, es uno de los mejores de la ciudad
- ¿Cuál es su nombre?-Lennox pregunta tratando de iniciar una conversación.
- Su nombre es Edricsen  Ainsworth- Zoe contesta con un tono indiferente.
-¡Qué! -Ciro irrumpe en la conversación-¡Edric  Ainsworth el relojero más rico de toda la ciudad!, no me times con algo así, no puedo creer que la hija de uno de los hombres más importantes de la ciudad esté trabajando de recepcionista en un lugar olvidado como este. No es posible, de ninguna manera, deberías de estar en un centro de belleza en este preciso instante hablando con las demás mujeres de la alta sociedad acerca de las vidas de las otras personas, deberías vivir con los lujos, sin la necesidad de trabajar un solo día de tu vida.
- No porque seas rico la vida siempre te sonríe –Zoe explica de forma seria- Mi padre no aprobaba mis gustos, ni me apoyo desde el momento que se enteró que a su hija le gustaba la mecánica, como somos de una familia emblemática en esta ciudad él no podía permitir que vieran a su hija trabajando en un taller de relojes por más de que la empresa Worth sea una de las marcas más caras que se puedan encontrar a lo ancho de esta tierra. Mis opciones eran conformarme con la vida que tenía, disfrutar de cada segundo de las ventajas de tener una vida ociosa y acomodada o renunciar a todo eso y seguir lo que realmente me apasiona.
Todos quedan en silencio mientras caminan, Lennox tiene la mirada perdida, al parecer esta recordando algo:
- ¿Entonces eras tú la niña que siempre venia acompañando al señor Ainsworth, hace más de diez años cuando él aun visitaba este lugar con frecuencia?- Lennox pregunta
- Era yo… recuerdo que acostumbraba escaparme del laboratorio en donde trabajabas con mi padre para recorrer este lugar… siempre me gusto estar aquí.
- Recuerdo que en una ocasión te perdiste por más de 47 sexagésimos- Lennox comenta- tu papá solo se percato porque era la hora de comer y no aparecías- Lennox sonríe.
- Recuerdo esa vez, intente explorar uno de los lugares clausurados y me perdí en la oscuridad de los pasajes antiguos- Zoe comenta de forma indiferente- ¿Qué hay de ti, Ciro?
- Mi historia no es nada especial –Ciro comienza a narrar- solo soy un niño huérfano quien fue criado por su abuelo el gran mecánico artesano Gadiel  Aritza, toda mi infancia la pase en su taller, tratando de ayudar y aprender de él. Hace tres años que falleció… como no tenía la edad suficiente para hacerme cargo del negocio a uno de sus aprendices le fue delegado el deber, me prohibieron la entrada al lugar hasta que termine todos mis estudios y demuestre que soy una persona lo suficientemente responsable como para hacerme cargo del lugar. Ahora sólo recibo una pensión de parte del taller mientras que los otros se quedan con todo el dinero.
- La vida nuca es justa con las buenas personas –Lennox interrumpe- Yo llegue a conocer a Gadiel cuando aun podía movilizarse por estos lugares, era muy joven aun en esos tiempos, estaba en el instituto. En ese entonces la gente todavía le daba la importancia que merece este lugar, el nombre de Centro de Ingeniería Humana era recordado y las grandes mentes de la ciudad acudían a este lugar para realizar avances en la sociedad, ahora solo les importa el dinero y la forma de cómo obtenerlo de una manera más rápida. Este lugar cayó en el olvido de la gente.
Lennox, Ciro y Zoe llegan al otro extremo de la biblioteca, Ciro extrae el libro que Lennox le pidió de una de las repisas más altas del último estante. En su portada vieja y carcomida se puede leer el Título de “Memorias del Olvido: Orígenes Perdidos en el Tiempo”. Lennox lo abre y comienza a hojear las primeras páginas detenidamente, dando un vistazo rápido a cada una de las páginas.
- Es un libro que trata de recapitular la historia de esta ciudad, sus orígenes y como sobrevivió a la guerra oscura –Lennox responde ante las miradas curiosas de Ciro y Zoe- Es algo extraordinario que después de todo este tiempo no haya descubierto un libro como este. Déjenme decirles algo, todo lo que les contaron, aquellas leyendas de tiempos de oscuridad permanente y guerras contra seres malignos es verdad, o al menos la mayor parte. Solo hay una cosa que me preocupa –Lennox da un cierto énfasis cuando habla- hubo una época en la cual yo y otros ingenieros decidimos investigar acerca de los orígenes de este lugar ya que al parecer a las generaciones pasadas no les importo mucho dejar registros detallados de historia. Entonces se nos ocurrió descender a lo profundo de la montaña, a los lugares clausurados, en especial a la ciudad fantasma de Firmeza, aquella que fue usada en los tiempos de la guerra oscura para ver si podíamos obtener alguna información de los restos que se encuentran ahí. La ciudad quedo prácticamente intacta, no sabemos porqué pero la gente decidió dejar todas sus pertenencias allí cuando la guerra termino. Conseguimos rescatar algunos libros de una zona aún más profunda, según pudimos ver eran los centros militares de aquella época. Los libros estaban casi desechos por la humedad que se fue filtrando en ese lugar. Entre las páginas pudimos leer registros que hablan de un ciclo que se repite en los confines de la tierra, una especie de portal que se abre y deja pasar, como explica en el libro, a los ejércitos oscuros que habitan en otro lugar más allá de nuestro mundo.
Ciro y Zoe se muestran dudosos ante las palabras de Lennox, este a su vez responde:
-¿Qué? ¿No me creen? no estoy bromeando, las pruebas están en el Taller entre mis cosas y ahora vamos a ir allá y se las voy a mostrar par de incrédulos.
-¿Y qué tienen que ver las hojas que encontró Ciro con todo esto?- Zoe pregunta.
- Es el diario de Elek –Lennox responde con un tono de fastidio- son las primeras páginas de cuando empieza su expedición a los confines de nuestra tierra para investigar acerca de las piedras de luz, con las que posteriormente se forjarían las armas con las que se ganarían la guerra ¿Acaso no recordabas la historia que en algún momento nos contaron a todos?
-¿Entonces esto significa que?...-Ciro pregunta
- No tenemos tiempo para sentarnos a contar cada detalle y filosofar acerca de las leyendas e imaginar o debatir que pasaría si cada una de ellas sea cierta. Se supone que estamos ocupados trabajando. Les daré respuestas a las preguntas que me hagan de camino al taller…

Lennox comienza a caminar y los demás lo siguen, van hacia la entrada principal de la biblioteca, las luces se van encendiendo y apagando siguiendo sus pasos…

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