Un reloj sin agujas… un sol muerto… una mañana
oscura… un día sin tiempo. La existencia afuera del mundo de los mortales no es
feliz, o al menos eso es lo que yo percibo. No ha pasado ni un solo segundo
desde la última vez que lo vi, pero el anhelo que siento es una agonía en este
lugar.
El mundo de los humanos es muy diferente a
este, las marcas que dejo el tiempo en mi esencia son imposibles de borrar, los
humanos fueron creados de una manera especial… tienen algo muy insignificante
pero a la vez muy valioso, un don que no se puede obtener de ninguna otra manera
a menos de que el Compositor de la
realidad misma haya incluido en tu naturaleza ese don.
Mi historia no tiene un principio, ninguno de
los moradores de la eternidad tiene uno. Nuestros orígenes dejan de ser
necesarios al comprender de que somos superiores al tiempo y no nos sujetamos a
este para determinar quiénes somos o de dónde venimos. Siempre fuimos y siempre
seremos a menos de que entremos en contacto con ustedes, de eso se trata mi
historia.
La tierra cronológica y la eternidad están
separadas por una barrera de incertidumbre de momentos erráticos que escapan
del flujo temporal. Algunos de ustedes creen que necesariamente esa barrera sea
la muerte misma y que para traspasarla deben de abandonar su existencia de una
forma definitiva en su mundo natal, pero no es así, existen en la eternidad
unos pocos hombres que desafiaron el destino y lo lograron vencer. Sus nombres
fueron borrados de la historia y de las mentes de aquellos que los conocían,
porque a algunos eternos no les agrada la idea de los mortales volviéndose
semejantes suyos. Los pocos hombres lograron entrar cambiaron su naturaleza y
fueron desterrados nuevamente hacia un rincón de silencio y oscuridad, donde
sus conciencias fueron apagadas y su liberación fue reservada para cuando el mundo
de los mortales termine. Existen de una forma irracional y que contradice lo
que está escrito por el Compositor, esa fue su transgresión.
En cuanto a nosotros no se nos tiene permitido
interferir en los asuntos del tiempo, las reglas son estrictas con todos y para
todos, nadie está exento de ellas, ni siquiera el que las puso, el Compositor
de esta y todas las demás realidades. Son pocas las veces que un eterno contradice
su naturaleza misma desafiando los
principios y fundamentos impuestos, las veces que esto ocurre son desterrados a
la tierra cronológica y sentenciados a vagar por el mundo de los hombres como
seres inferiores; como se imaginaran ese no es mi caso, yo fui enviado a la
tierra cronológica para servir de nexo entre los mundos, como una forma de
comunicar la voluntad de los mortales y los eternos entre sí, para vigilar a
los desterrados en su estancia sobre el tiempo.
No se me tenía permitido influir de una forma
directa sobre las acciones de los hombres, solo servía de apoyo para aquellas
personas que buscaban la verdad en la que está basado este mundo. De alguna
forma puedo comunicarme con ustedes, eso es lo que algunos de ustedes conocen
como conciencia, esas voces que se pueden escuchar en el silencio o en una
suave brisa nocturna, aquellos susurros que su mente parece traer del olvido,
esas palabras son pronunciadas por mí para personas especificas que necesitan
de algo más para seguir con sus vidas adelante.
De cierta forma puedo influir en cada persona,
pero solamente puedo reforzar lo que él es, su esencia que se va estableciendo
con el pasar del tiempo hasta su muerte. Mi historia durante mi estancia en la
tierra cronológica solo se resume en activar a cada persona buena que cruce su
existencia durante mi guardia, durante años, décadas y siglos todo fue bien,
hasta ese día. Como leyeron anteriormente, a algunos hombres lograron atravesar
la barrera de incertidumbre existente entre mundos y convertirse en eternos. De
alguna manera lograron traspasar lo que estaba escrito y trastornar su destino
deshaciendo lo que estaba establecido.
Si bien es cierto que todos los hombres tienen
el libre albedrio para decidir sobre sus vidas y de esta forma influir sobre su
esencia misma, las posibilidades de que esto ocurriera nunca existieron. De
alguna forma los hombres lograron influir en la eternidad desde su mundo y todo
eso no es mi culpa.
Yo no hice nada afuera de mis obligaciones y
de lo que se me había encomendado, solo encaminar a lo que los hombres eran, a
reforzar su esencia ya existente para que pudieran lograr cosas de bien en su
mundo. No tenía ni la más mínima idea, de hecho nadie de los eternos la tenía
en ese momento de que estas cosas fueran posibles.
Las incoherencias y el caos en la eternidad se
desataron mientras aquellos hombres seguían presentes, el poder que se necesito
para lograr mantener el orden fue inconmensurable. De alguna forma me convertí
en el culpable de aquel suceso singular de manera que mi misión en la tierra
fue revocada y fui obligado a abandonarla de una forma parcial. Ya no puedo
susurrar más a las almas de los hombres, no se me tiene permitido impulsar sus
acciones ni reforzar su esencia misma. Ahora solo quede como un simple
observador que de vez en vez, de cuando en cuando transmite un mensaje aislado
entre los mundos.
Yo no elegí mi tarea, yo no soy el responsable
de los hechos que sucedieron en la eternidad. Como dije antes, los humanos
tienen algo especial, algo que los vuelve valiosos a pesar de su
insignificancia en el universo, algo que les fue dado por Él.
Esta historia no tendría sentido de ser, no
tendría que estar comunicando estas cosas a ustedes los mortales, no deberían
de tener conciencia de lo que les estoy hablando pero creo que es necesario que
cada uno de ustedes tenga en cuenta de que el poder de elegir su destino, el
poder de elegir quienes van a ser en un futuro, el poder de transformar su esencia
misma es un privilegio enorme, sin importar lo insignificante y despreciable
que sea su existencia en su mundo. Fueron creados con ese don, un regalo que
supera a cualquier otro en todos los mundos.
He visto que mi ausencia se ha comenzado a
notar, el mundo comenzó a decaer desde que guarde silencio. Las personas
dejaron atrás su naturaleza y hoy viven de una forma perezosa y engreída. No
les interesa nada de lo que oculta este mundo, han dejado de preguntarse sobre
las verdades fundamentales que rigen su existencia, he visto a un grupo negar
por completo su naturaleza misma.
Los
recuerdos no son algo muy recurrente en mí, como un ser eterno no hay
nada de extraordinario en observar la vida de los mortales, sin embargo me he
percatado de que una intrascendente vida ha comenzado a cambiar de una forma
lenta y progresiva, es aún muy poco para tener en cuenta una amenaza como las
ocurridas hace antaño, aun así es interesante de ver…
Es una lástima que mi presencia sea requerida
en el otro mundo. La eternidad me aguarda en este momento. Al menos yo no seré
el responsable si algo llega a ocurrir con ese insignificante ser. Nunca voy a
entender del todo a los humanos, son capaces de lograr grandes proezas y al
mismo tiempo de grandes crueldades. Creo que nadie los entiende, solamente el
Compositor y aun para él, ellos resultan desconcertantes e interesantes a la
vez.
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