El Útimo hijo de la humanidad
“Es ahora cuando viene la
oscuridad permanente y solo las verdaderas luces permanecerán”
Capítulo I: Relatos de
un Mundo Oscuro
Es cierto que la
oscuridad no puede apagar una luz, pero nadie te dice que junto con la
oscuridad viene el frio y las luces se van apagando lentamente. La humanidad,
una vez más se ha dejado llevar por su codicia y sus sueños, pero esta vez sus
acciones no tienen remedio.
Todo comenzó hace años,
cuando un secreto fue descubierto y revelado al mundo. Una corporación había
logrado detener el envejecimiento a nivel celular, lo que significaba un gran
logro para todos pues se había abierto la puerta a la eternidad. Pero los
dueños de este descubrimiento no eran de buen corazón, solamente habían hecho público
el descubrimiento porque ya habían trazado un plan. Un plan que se habría de
cumplir perfectamente.
Como la demanda del
mercado era mucha, la Corporación pidió financiación por parte de los gobiernos
del mundo, quienes aportaron todo lo que necesitaban sin dudar. Prontamente comenzó
la producción en masa de las dosis inyectables que se distribuirían alrededor
del mundo por un alto costo. Los gobiernos serian los responsables de
distribuirlos en sus respectivos países, cosa que todos tuvieron que aceptar ya
que al ser ellos los proveedores de los recursos, ellos recibirían toda la producción.
No existe gobierno
perfecto en el mundo, la corrupción aumento de gran manera. Los primeros en
recibir las dosis eran los políticos quienes buscando perpetuarse en el poder
comenzaron a cambiar las leyes que los limitaban hacia su camino al poder, un
poder que ahora seria eterno o en este caso hasta que alguien asesine a la
persona. El reclamo de los ciudadanos no se hizo esperar, las protestas
sacudieron al mundo, una era de anarquía estaba naciendo. Los políticos rápidamente
se aliaron con aquellos empresarios de mayor poder en su región, aportando
dosis a cambio de una alianza en contra de su pueblo. Una guerra civil ocurrió
en cada país, todos estaban en contra de sus autoridades que se habían declarado
a sí mismas los dueños del mundo.
Las guerras duraron
varios años, años que no solo vinieron acompañados por la destrucción y muerte de la guerra sino también
por el hambre y las epidemias. Los productores de alimentos habían cesado el envió
de productos a las ciudades como una medida contra los ciudadanos que peleaban
contra ellos, los hospitales dejaron de funcionar, así como los colegios y
escuelas. La policía y el ejército se habían separado del gobierno, estos a su
vez habían formado un tercer bando que solo buscaba su bienestar, saqueando a
los ciudadanos para llevar los pocos alimentos que tenían, así como toda
pertenencia de valor.
Pero los ciudadanos
superaban en número a ambos bandos, una estrategia se trazo. La guerra ahora
era en contra de quienes los estaban explotando por lo que primero acabaron con
los militares y policías sublevados acabando así con su mayor impedimento al
mismo tiempo que le arrebataron sus arsenales. Los políticos y empresarios no
quedaron indefensos, sino al contrario habían contratado a mercenarios y ejércitos
privados para que los protegieran. Ellos a su vez le otorgarían un regalo que
ahora se había vuelto extremadamente valioso pues la producción había cesado y
solo había una par de miles de dosis en todo el mundo.
Mientras esto ocurría La Corporación,
un grupo de personas que ya tenían en mente lo que realmente quería solamente
se limitaba a mirar los sucesos que ocurrían en el mundo, un mundo debilitado y
con necesidad, un mundo que seguía un plan trazado que hasta ese momento se
estaba cumpliendo.
Los años se convirtieron
en décadas y la guerra llegaba a su fin, gobiernos caían sucesivamente
alrededor del mundo, al parecer la inmortalidad era solo una palabra que ahora
no servía de nada. La población mundial disminuyo por debajo de la mitad de la
cifra de antes de la guerra. El mundo se encontraba en ruinas, devastado por
las peleas realizadas, la anarquía se volvió la política oficial del mundo.
Ahora no peleaban contra un bando, sino entre ellos. No existía justicia, no había
alguien que impusiera orden, la sociedad se estaba pudriendo con su propia
maldad.
Pasado un tiempo La Corporación
apareció de nuevo en el escenario, esta vez con un mensaje de paz y justicia.
Ayudaban a los países destruidos a restaurarse con la, llevaban alimentos a las
ciudades, reabrieron los hospitales y una época de paz se sintió en todo el
planeta.
Pero no todo dura para
siempre, tan solo unos años después de la restauración completa del mundo, la
gente recordó la causa del porque de tantos años de guerra y una vez más los
reclamos aparecieron en frente de los que ahora eran sus gobernantes.
Ellos querían lo que la Corporación
tenia, un secreto casi olvidado por todos pero siempre presente en la mente
humana: La Inmortalidad. Protestas y disturbios sacudieron a los propietarios
de La Corporación quienes después de fijar su mente en su anterior plan se
decidieron en iniciar la segunda fase. Propusieron un plan de trabajo que duraría
siete años, como su recompensa ellos prometieron una dosis mejorada que no solo
te otorgaría vida eterna, sino también les regresaría su juventud y les daría
la verdadera inmortalidad. La gente se dividió en dos grupos: el mayor que había
aceptado la promesa de la Corporación para una vida eterna llena de lujos y
placeres, y la segunda que ya se había cansado de ver como un grupo gobernaba
sus vidas y acciones a través de algo tan simple como una inyección, estos desaparecieron,
cortando toda comunicación con el nuevo orden global.
Sin perder el tiempo la
gente se apresuro a cumplir su nueva tarea, tareas tan simples como jardinería
hasta las más avanzadas como investigadores de biología. La Corporación
temiendo una rebelión agrego una condición mas para trabajar por La Promesa,
esa condición era el uso de un micro chip en la muñeca derecha, supuestamente
para el control del estado de salud de sus trabajadores, pero realmente lo que
buscaban era el control total de sus vidas.
Los años pasaron, el
momento de reclamar la promesa había llegado pero La Corporación no cumplió con
su parte, pidieron paciencia a las personas quienes no tuvieron otra opción que
aceptar la realidad, exceptuando un pequeño grupo quienes quisieron devolver la
guerra al mundo, esta vez con su nuevo adversario: La corporación. Pero estos
simplemente desaparecieron sin dejar ningún rastro.
Tres años pasaron; la paz
se había extinguido de las personas, la Corporación había construido un nuevo ejército,
con nuevos armamentos preparados para una guerra pero no había ninguna. Rumores comenzaron a correr acerca de que la corporación
estaba cazando a los últimos hombres libres sobre la faz de la tierra, el grupo
de personas que había cambiado la promesa por una vida de libertad se había
convertido en una amenaza para la corporación. Quienes los cazaban secretamente
para que nadie se diera cuenta.
El día del cumplimiento
de la promesa había llegado y cada empleado recibió su paga. La felicidad lleno
todas las ciudades del planeta, la gente celebraba por doquier, transcurrieron
meses y los ancianos podían ver como su cuerpo rejuvenecía, las personas
disfrutaban de la promesa.
Con el correr de los años
un grupo de personas, específicamente los médicos y doctores sobrevivientes del
antiguo mundo notaron algo extraño: la tasa de natalidad había disminuido
progresivamente hasta llegar a cero, ver a un niño era un acontecimiento muy
extraño, por lo que comenzaron a investigar. Luego de muchos estudios
realizados con muestras de antes y después de la promesa descubrieron algo: la regeneración
celular había estado cesando desde el día de la inyección, a tal punto que
dentro de un par de años se detendría completamente. Trataron de hacerlo público
pero simplemente desaparecieron, la gente se había percatado de esto por lo que
comenzaron a sospechar de que algo estaba pasando. Cada día se daban sucesivas
desapariciones lo que aumentaba la cantidad de personas que se habían enterado
del hecho. Luego de unos meses toda la población se dio cuenta de lo que estaba
pasando con sus cuerpos, las lesiones y cortaduras no sanaban. Las enfermedades
aumentaron de manera rápida y la gente no podía morir solo sufría.
La gente intento
sublevarse en contra de La Corporación, pero nunca podían hacer un ataque, La Corporación
sabía exactamente todos sus movimientos cosa que luego descubrieron la causa:
el chip que les habían implantado en la muñeca derecha servía como un medio de
control sobre ellos, no tardaron en arrancárselos lo que causo una herida
profunda, una herida que nunca iba a sanar, la única opción que tenían era la
de vendar su muñeca derecha y cambiar ese vendaje cada día.
Un enfrentamiento se dio
entre los ciudadanos y La Corporación, quienes revelaron sus verdaderas
intenciones y le propusieron algo: esta vez las dosis serian semanales y por el
resto de su vida, a cambio de una vida de esclavitud para ellos, se les implantaría
de nuevo el chip. Una vez a la semana una nueva inyección, a su vez se esparciría
sobre el mundo un nuevo virus para asegurar de que nadie escape de su poder.
La gente enloqueció,
solamente en ese momento se percataron de lo que habían hecho, habían vendido
sus almas.
La mayoría se rebeló en
contra de La Corporación, quienes también dieron a conocer su, nuevo ejército:
soldados modificados genéticamente con un sinnúmero de habilidades sobrehumanas
quienes no podían matarte pero si causarte un gran sufrimiento. Fue en ese
momento cuando todos perdieron la esperanza, la mayoría romo una decisión que más
tarde lamentarían.
Una ola de suicidios invadió
al mundo. La gente buscaba la forma de acabar con su sufrimiento, pero lo único
que hacían era aumentarlo. Trataban de acabar con su cuerpo, lo destruían de incontables
formas, pero nada... nada podía hacer que dejaran este mundo, la gente que hizo
esto con el pasar del tiempo enloqueció y hoy vagan por las calles buscando una
forma de acabar con su sufrimiento, sus mentes se han ido pero ellos siguen allí,
atrapados en su decisión. Pareciera ser que están vivos pero hace largo tiempo
murieron, ya no son humanos, su apariencia se asemeja a la humana pero
simplemente ahora son muertos en vida. Sus acciones son violentas e
incoherentes, tratan de aliviar su sufrimiento causándolo a otras personas.
Nadie se atreve a entrar en sus dominios, luchar con ellos es solo una pérdida
de tiempo, nunca podrás acabar con el sufrimiento que ellos eligieron, nunca podrás
hacer que descansen en paz. Unos aceptaron la oferta de La Corporación de una
vida de esclavitud pero con sin sufrimiento y otro grupo se aparto para seguir
luchando contra los que convirtieron de el anhelo humano más perseguido durante
siglos en una maldición, habían estado trabajado por su boleto al infierno, un
infierno que ellos habían buscado desde el primer día de la revelación de su
descubrimiento, una promesa se les había hecho, una promesa de maldición.
La esperanza se
extinguido de las personas, un mundo oscuro es su legado, el futuro se ha
acabado, el presente se ha vuelto eterno, un pasado inmemorable los acompaña,
un solo deseo invade su alma, el de que algún día alguien acabe con su
existencia desdichada.
Autor: Andrés Zaracho
Autor: Andrés Zaracho
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