Esperanza Implacable
La luz del sol nos ha
abandonado. La oscuridad se ha vuelto eterna junto con el frio, ellos ahora son
dueños de mi existencia.
Esta tierra se ha tornado
maligna, llena de tristeza; ni siquiera se pueden recordar los tiempos felices.
Han pasado centurias desde
la última vez que alguien sonrió o hizo algún gesto de alegría, ahora solamente
quedo yo, solamente soy un vestigio del antiguo mundo, una leve ilusión del
pasado.
Mi nombre se ha perdido
en el mar de recuerdos que conservo, ni siquiera intento de recordarlo, porque
al escavar en mi memoria solo puedo encontrar penurias y tristeza, ni un rastro
de un recuerdo alentador, lo único que me mantiene consiente es el saber que
llevo conmigo el ultimo rastro de lo que algún día fue este mundo.
Las estrellas se han
apagado completamente, ni siquiera la luna es apreciable, ahora solamente la
oscuridad me recuerda su ausencia. La única luz existente es la que yace en un
cumulo de escombros, una luz que sobrevive de los antiguos sucesos, es una fuerza
que permanece contra el tiempo, un recuerdo de la destrucción.
La esperanza se ha
agotado completamente junto las posibilidades de recuperar nuestro mundo, que
aunque no era perfecto, era un paraíso comparado con el actual.
La muerte y el silencio
se pueden sentir con solo mirar a tu alrededor, el estado de este mundo hace de
nuestra existencia una maldición. Solo me queda esperar y observar las ruinas y
la destrucción que me rodean, junto con mi preciado tesoro; porque el día en
que yo muera el también morirá.
Yo solo quedo mirando las
sombras absorto, esperando mi fin, recordando cómo fue que paso esto, la destrucción;
ya que solo en esos recurados yace algunas imágenes de mi mundo natal, aquel
que me vio desde antes de mi creación, cuando aun solo era polvo.
Si solo pudiera ver mi
mundo renacer, pero el mundo que necesita de mi ayuda también es el que me
impide dársela; la violencia y la hostilidad están presente aun en la ausencia
de los seres que la originaron, sus acciones hasta el día de hoy perduran, en
el vacío que queda después de la destrucción, hasta la muerte ha perdido su propósito,
ya que yo no vivo más, no tengo un alma, solamente soy un simple sirviente,
siempre lo he sido; ahora solamente queda esperar hasta el fin...
Autor: Andrés Zaracho
Autor: Andrés Zaracho
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