Capítulo III: Partiendo
Esa
tormenta duro toda la noche, apenas pude descansar, el generador se quedo sin
combustible, es un día gris, una extraña neblina está comenzando a rodear la
casa. Me estoy preparando para salir, no sé como lo hare, esto se está poniendo
muy oscuro, nunca he visto algo así. Parece ser que esta tormenta recién empieza,
puesto que en el horizonte solo se ven las nubes. Lo que parecía ser una
mansión resulto ser un lugar viejo y susceptible a la humedad. La casa tiene
muchas goteras, pero en ese dormitorio no hay ni una. En fin fue un buen lugar
para descansar un momento, ya es hora de partir.
La
neblina se ha tornado muy espesa, ya ni siquiera se puede ver algo mas cercano
que los cinco metros, creo que debo posponer mi salida, pero quedarse aquí ya
no es una opción, el generador se ha quedado por completo sin combustible,
haciendo de la casa un lugar sombrío y tenebroso, lo único que me quedan son
unas cuantas velas para iluminar la casa, hasta la cocina se ha quedado sin
gas, debido a unas ventanas rotas la neblina se está filtrando en la casa,
jamás he visto algo así, no recuerdo que aquí en Paraguay hubiese sitios con
tal neblina. Lo único que queda por hacer es esperar…
Esto
no da para más, ya he estado esperando más de dos horas para que mejore el
tiempo y no he notado mejoría alguna, incluso creo que está empeorando. Ya no
puedo seguir esperando, me preparare para salir. No creo que me pueda suceder
algún accidente ya que en este lugar no hay transito y además puedo ir de a
poco, avanzando lentamente ya que con esta lluvia el camino puede que se torne
fangoso, y corro peligro de quedar varado en medio de este lugar, solo, sin
comida y sin agua. Eso sería terrible, mis provisiones que están en la
camioneta solo son para tres días más.
Estos
factores son los que me ayudaron a tomar la decisión de marcharme de aquí, he
estado revisando las condiciones de mi camioneta y observando atentamente el
clima, la neblina ha disminuido un poco, lo tengo que aprovechar para salir.
Subo a mi camioneta, la enciendo y me voy desplazando a una velocidad lenta,
dependiendo del camino, ya que los desniveles del suelo son muy variados. El camino
está comenzando a desaparecer lentamente a medida que me adentro en el bosque
que rodea la casa, luego de un par de kilómetros, lo único que queda es un
espeso yerbal el cual tapa el camino, voy avanzando lentamente hasta que me
encuentro con un gran desnivel, creyendo que no era mucha la diferencia entre
las dos partes voy lo más lentamente posible. No se podía ver nada del espeso
yerbal y esta neblina tan espesa, estoy comenzando a ponerme nervioso.
De
repente el auto se comienza a inclinar excesivamente, pongo el auto en reversa
e intento retroceder, pero el suelo mojado corta la tracción de los neumáticos,
dejando que el peso del auto es desplace hacia adelante. Pisar el freno fue en
vano pues como ya había pasado anteriormente, el suelo me estaba jugando una
mala pasada. Solo me quedo por hacer abrocharme el cinturón de seguridad,
cerrar los ojos y esperar a que mi vehículo se detuviera.
El
choque fue violento, luego de algunos minutos de cerciórame de que no hubiese
sufrido daño alguno, salí de mi auto a ver lo que había ocurrido, a mi auto no
le había pasado nada, mire hacia atrás y vi el rastro que había dejado al descender
por lo que parecía una colina bien empinada, el camino tenía una curva, que no
pude apreciar bien debido a la hierba y la neblina, para mi suerte los arboles
que estaban allí no tenían troncos muy gruesos. Luego de esperar un momento a
que la neblina se disperse, pude observar detenidamente lo que había detenido
la trayectoria de mi auto. Parecía ser una construcción hecha de madera, tenía
una altura aproximada de seis metros o dos pisos, con un techo de chapa de
zinc, altamente deteriorado por el ambiente, comencé a bordear la construcción
hasta que encontré una entrada, era de madera, bastantemente grande y no
parecía estar asegurada con algo. La abrí lentamente, para mi sorpresa la
puerta estaba completamente podrida y se precipito contra el suelo, generando
un ruido extraordinario. Al entrar pude apreciar el interior como lo que
pareciese ser el establo del que estaba hablando la chica en su diario,
tenía siete corrales para caballos con
letreros con los siguientes nombres: destello blanco, Aura, Jack, Ventisca, Sombra,
Luna y como no podría faltar: Eleonor. El lugar estaba completamente abandonado
y en ruinas. Al seguir caminado hacia al fondo pude notar dos corrales mas,
pero estos eran diferentes a los que tenían los caballos, eran más grandes y
sus vallas estaban más abajo, supuse que también aquí hubieron cerdos, o
cabras. Al alzar la mirada veo que posee un segundo piso, busco una escalera
que este en buen estado para poder echar un vistazo a la parte de arriba, luego
de probar una para ver si soportaría mi peso, subí. A primera vista parecía que
solo se usaba para guardar heno, pero luego de subir completamente y
observar bien el lugar, había una zona
donde se almacenaba el heno, una parte del techo ya se había caído y se podrían
aprecia las ramas de los arboles, era verdaderamente muy extraño, ya que tengo
entendido que no se suele dejar arboles de tal envergadura al hacer una
construcción como esta, ya que seguramente requeriría hacer los cimientos, y
por consecuente las raíces de los arboles debería ser quitadas, había algunas
ventanas, en una esquina se encontraba un escritorio viejo con una silla, luego
de caminar en dirección a él una parte del piso se rompe, por lo que tendré que
fijarme con más atención en donde coloco mis pies, probaba con cada tabla que
estaba al frente mío, hasta que logre alcanzar el sitio en donde estaba, revise
los cajones, estaban llenos de cosas antiguas: lápices, bolígrafos papeles
viejos, algunos eran las facturas de compra de los caballos, fotos de los caballos
y de los inicios de la construcción de la casa, ahí no parecía ser un lugar tan
sombrío y tenebroso como lo que es hoy. Al revisar el último cajón del
escritorio encuentro un libro, pero es diferente, tiene una tapa de cuero y
mucho más antiguo que las demás cosas anteriores. Al abrirlo puedo ver que le
faltan hojas y hay algunas anotaciones en la última parte, la hoja era
completamente blanca, estaba escrito con letra cursiva, era muy antigua, no se
podía distinguir las letras claramente, entre lo que pude distinguir están las
siguientes frases:
“Los
días pasan pero el tiempo no. Los recuerdos se hunden en mi memoria. Las
personas ignoran los sucesos dados en los alrededores. Todos parecen estar
preparándose para algo, pero no sé que es. Todos me ignoran y me ridiculizan en
público. Todos ignoran mis advertencias. Solo yo puedo salvarlos.”
Debo
que detenerme un momento, estoy comenzando a escuchar ruidos, puede que solo
sea el viento pero sigue un ritmo de pisadas, van lentamente como si estuviera
tratando de sorprenderme. Ahora recuerdo que guarde el revólver del dueño de
este establo, lo saco silenciosamente y espero a oír nuevamente las pisadas.
Luego de unos segundos de silencio el ruido comienza nuevamente, pero con un
ritmo más acelerado, al ver por unas de las pocas ventanas que posee esta
construcción puedo distinguir una sombra oscura gracias a los faros de mi auto,
al parecer ya sabe que me he dado cuenta de su presencia aquí, luego de unos
cinco segundos vuelve a avanzar hacia la entrada pero esta vez con un ritmo más
frenético, luego de un instante dejo de escucharse, un silencio perturbador
invadió el establo. Todo se oscureció en un momento, solo los faros de mi auto
alumbraban una pequeña línea luminosa que se reflejaba gracias a la neblina, el
tiempo estaba empeorando cada vez más, las nubes habían cambiado de un tono
grisáceo, a un negro débil, los relámpagos daban unos flashes de imágenes, ya
no podía seguir leyendo este extraño libro, no sé que sea, pero ya no importa
debo salir de aquí, guardo el libro en el escritorio de nuevo, voy
cuidadosamente hasta la escalera, al no tener una linterna o algo dependo de
los faros de mi auto, y de los relámpagos, que me proporcionan una imagen
rápida pero sirven para orientarme hacia las escaleras, lo más extraño era que
solo se podían ver las luces de los rayos que caían pero no se escuchaba ningún
ruido proveniente de ellos, cuando pude al fin bajarme, el viento rompe el
silencio, las hojas de los arboles comienzan a caer y un leve silbido se escucha,
creo que es originado por las ventanas rotas y las pequeñas aberturas que
tienen este edificio, los iluminan el paisaje nocturno de este bosque con
hojas, la abertura de techo deja caer hojas, de repente el viento, deja de
soplar, las pisadas comienzan a oírse de nuevo, se escuchan el crujir de las
hojas y ramas secas, lo que sea que es ha vuelto, nuevamente saco el revólver
de mi bolsillo, pero esta vez disimulo como si no escuchara nada, se está
acercando por la parte trasera del establo, los relámpagos dejan ver una sombra
cuando pasa por una ventana, quien fuera que sea, sino se detiene, debe considerarse
muerto, en este lugar alejado no estoy de humor para bromas, silenciosamente
levanto el revólver y lo apunto hasta la entrada, solo le faltan unos pasos más
para llegar, de un momento para otro el sonido desaparece, luego de un
intervalo de tiempo el sonido de la lluvia rompe el silencio. Esta vez no
escapara, su sombra aparece gracias a la luz de los relámpagos, se ve como se
desplaza lentamente y con cuidado hacia la entra, doy unos pasos sigilosamente
hasta aproximarme cerca de la entrada, me quede quieto luego, de un momento de
tranquilidad, voy corriendo hasta la entrada.
-¡Alto
ahí!
-Uuuh,
uuh.
Es
solo un búho, debo estar volviéndome paranoico, creo que mi mente me está
jugando una mala pasada, si bien es más grande de lo común, la sombra era mucho
más grande a través de la ventana y creo que los relámpagos debieron hacer un
efecto, agrandando la imagen a través de la ventana pero eso no explicaría el
ruido de los pasos. El búho solo buscaba entrar a un lugar seguro en medio de
esta tormenta. Después de un buen memento de estar mirándome, se alejo
lentamente de mi para entrar al establo. Luego de guardar el revólver, y
verificar que no hubiera nadie más ahí, abandone la entrada y fui hasta mi auto
para ver si de alguna manera podía sacarlo de ahí, la lluvia estaba cesando,
luego de varios intentos fallidos de poner en reversa mi auto y tratar de salir,
se me ocurrió una idea. Había visto algunas tablas en el establo, fui en busca
de ellas, luego de traerlas y colocarlas detrás de las ruedas, lo que resulto
muy útil, luego de un par de intentos logre retroceder y situar mi auto en
frente del establo, en frente del establo no existía rastro alguno de un
camino, luego de intentar subir la pendiente por la cual había caído, me baje
del auto y me puse a examinar los alrededores en busca de un sendero o algo por
donde mi auto pueda pasar, a primera vista parecía que solo hubiera arboles
rodeando el lugar, que era iluminado ligeramente por los relámpagos que caían en la tormenta. Luego
de unos minutos encontré lo que parecía ser un camino muy antiguo, estaba en pésimo
estado, lleno de ramas y hojas caídas, era muy angosto, casi no cabía mi auto. Solo podía
salir por allí, así que me subí en mi auto, y muy cuidadosamente comencé a
transitar por él. Esta vez presto más atención al camino, pero a diferencia de
el primer amino, este no estaba lleno de yerbas, pero era ten estrecho que un
pequeño descuido hacia que el auto golpee algunos árboles. Luego de 2 o más kilómetros
el camino comienza a expandirse, dejando de ser angosto y dejando ver el cielo,
la lluvia había cesado completamente, y las nubes dejaron ver el firmamento
nocturno, la luna iluminaba este vasto claro que se producía en medio del
bosque. En el lugar había algunos arbustos,
por lo que tuve que maniobrar para no pisar ninguno de ellos, el suelo estaba
compuesto mayormente por pequeñas piedras. Pasando por la mitad del camino, mi
auto comenzó a fallar por lo que baje a revisar. No encontré nada fuera de lo
normal, solo algunos raspones en la pintura, por lo que subí nuevamente. Luego
de unos cuantos metros mi auto se detiene por completo, dejándome varado en
medio de la nada, revise el combustible todavía quedaba mucho, en vano trate de
llamar a alguien con mi celular, porque no había señal, lo único que puedo
hacer es esperar, me acosté encima de mi
auto a ver el cielo, millones de estrellas lo iluminaban, desde la ciudad no se
puede ver esta cantidad de estrellas desde la ciudad, la luna estaba llena,
iluminaba todo este paisaje nocturno. Al menos tengo la oportunidad de apreciar
el cielo. Veo mi reloj, ya son las doce de la noche, estoy comenzando a sentir
sueño, creo que debería……..
¡Debí
quedarme dormido!, el clima ha cambiado de nuevo, la lluvia me despertó, la tormenta
ha vuelto, esta vez con vientos fuertes y una lluvia de gotas grandes,
enseguida entro a mi auto, cierro las ventanas y enciendo las luces de mi auto,
parece ser que me he quedado dormido ¿cinco minutos?, siento que he estado
dormido durante horas. Esta tormenta es más fuerte que la anterior, las gotas
chocan contra el parabrisas de mi auto ocasionando un ruido fuerte. De repente
algo grande cae sobre mi auto, luego por mi parabrisas, están comenzando a caer
granizos, espero que no rompan el parabrisas.
Esta
noche parece durar una eternidad, mi reloj parece haberse descompuesto puesto
que marca la misma hora hace varias horas, solo puedo esperar que amanezca, ya
no doy para más, tengo que dormir, eso es lo único que puedo hacer ahora. Pensare
en cómo salir de aquí mañana, eso el lo único que quiero ahora…..
Autor: Andrés Zaracho
Autor: Andrés Zaracho
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